Aprendizaje por proyectos y Movimiento maker: ¿qué son y por qué te pueden ayudar a mejorar la educación de tus hijos?

Aprendizaje por proyectos y Movimiento maker: ¿qué son y por qué te pueden ayudar a mejorar la educación de tus hijos?

Como dijo Isaac Asimov, “El cerebro humano es la masa de materia más complicada del universo que conocemos”. Pesa apenas un kilo y medio, pero alberga cerca de 80.000 millones de neuronas formando miles de conexiones sinápticas. No es de extrañar que su funcionamiento, en muchos aspectos, aún siga siendo una incógnita.

Si algo sabemos es que este órgano se relaciona con el mundo a través de nuestros sentidos. Cuanto más compleja y real sea una actividad, más atención deberá poner nuestro cerebro. Esto demuestra que los proyectos prácticos y la resolución de problemas reales nos permiten aprender y adquirir habilidades más fácilmente que estudiar sobre un libro de texto.  

Si esto es así, ¿por qué la educación en el contexto tradicional estimula simplemente la recepción de la información de un modo unidireccional, del docente hacia los alumnos, en un ambiente creado para asimilar conceptos a partir de la memorización sistemática? ¿No sería más productivo desarrollar actividades de enseñanza activa y práctica?

La respuesta es sí, además estas metodologías ya existen, por eso aquí te contamos más sobre ellas: 


El aprendizaje por proyectos o aprendizaje basado en problemas (ABP)

Si hablamos de metodologías activas que permitan a nuestro cerebro sobrepasar las barreras del aprendizaje compartimentado, fomentar competencias y desarrollar las soft skills que todos necesitaremos en el futuro, sin duda, hablamos del ABP o el llamado ‘Aprendizaje por proyectos’

Consiste en que el alumno resuelva situaciones, retos o responda a preguntas a través de sus conocimientos, recursos, investigación, reflexión y cooperación activa.

¿Qué promueve  el aprendizaje por proyectos?

  • Capacidad de trabajo en grupo.
  • Competencias organizativas y de gestión del tiempo.
  • Competencia digital.
  • Competencias lingüísticas y comunicativas.
  • Autonomía.
  • Autoestima.
  • Atención a la diversidad.
  • Capacidad de escucha y de reflexión.
  • Sentido de grupo y comunidad.
  • Valores y competencia global.
  • Habilidades sociales.
  • Educación emocional.
  • Coaprendizaje, coevaluación y autoevaluación.

Una de las premisas sobre las que se cimienta esta metodología es que debe proyectarse sobre la realidad. Como dijo Malaguzzi, “solo es posible educar en la realidad desde la realidad misma”. Y tenía toda la razón. Los proyectos ABP deben ser capaces de encender la mirada crítica de los alumnos e invitarles a crear o actuar en su propio entorno. Así los niños no sólo memorizan o recogen información, sino que elaboran el contenido, diseñan el proyecto y colaboran entre sí: aprenden haciendo.

Como ves, el ABP tiene muchos beneficios. Si quieres empezar a ponerlo en práctica con tus hijos o tus alumnos, puedes hacerlo de forma gradual, incorporando pequeños proyectos que se irán ampliando y haciendo más complejos.


El Movimiento maker 

Seguro que has oído hablar de la cultura DIY (Do It Yourself), ‘Hazlo tú mismo’, una corriente que no deja de incorporar seguidores a sus filas. A partir de aquí, nace el ‘Movimiento maker’

El verbo ‘maker’, en inglés, tiene unas altas connotaciones de acción, y es precisamente en eso en lo que se basa este nuevo enfoque. Pasión por crear, actividades  completamente prácticas que consisten en hacer y en crear. De esta forma los contenidos y las habilidades de las materias se desarrollan en la mente del aprendiz a través de la experimentación y la construcción que conlleva el juego con materiales y herramientas.

Utilizar el movimiento  maker en educación nos lleva a  unir lo físico y lo tecnológico, permitiendo a cualquier persona, independientemente de su formación o edad, pueda adquirir conocimientos y habilidades útiles y prácticas. 


Aprendizaje ‘hands-on’

En esta línea se desarrolla el aprendizaje experimental o ‘hands-on learning’. Un campo del aprendizaje activo que pretende despertar el interés del alumno ‘con las manos'. Este método permite al niño descubrir por sí mismo los procesos y los  principios de funcionamiento de los sistemas a través de la propia curiosidad y experiencia.

El aprendizaje ‘hands-on’ promueve una construcción profunda del conocimiento, generando una mayor comprensión, más eficiente y eficaz en cuanto al aprendizaje del alumno y a la hora de poner en práctica las competencias adquiridas. 

Como hablábamos al principio del post, diversos estudios confirman que el uso de las manos potencia la atención del cerebro y, aunque no lo parezca, ayuda a mejorar la retención de los conocimientos y competencias.

Esta técnica promueve que una persona se involucre en una actividad, sencilla o compleja y, mediante la práctica, siendo capaz de interiorizar la información, asimilarla y no olvidarla.

Por ejemplo, en algunos ambientes educativos utilizan legos para mejorar la capacidad de resolución de problemas y la planificación. Incluso se utiliza el hands-on para enseñar a los niños las operaciones básicas matemáticas mediante el uso de los bloques o para dar a conocer y palpar las figuras geométricas.


¿Por qué hacer cosas físicas si estamos en la era digital? ¿Por qué experimentar con la construcción de nuestros propios dispositivos, materiales o ideas?

Siguiendo con la visión biológica y evolutiva del ser humano, desde nuestros orígenes, la curiosidad nos ha impulsado y creado la necesidad de hacer, de inventar.  Si no fuera por esto, nunca habríamos llegado a donde estamos ahora. 

Especialmente, cuando somos niños tenemos ese deseo por ser los responsables de nuestros propios ‘hechos’. Pero esto no solamente les pasa a ellos, también ocurre en los adultos, aunque en cierta manera perdemos ese deseo empujados a comprar y consumir por la sociedad. 

Nosotros también nos sentimos orgullosos cuando reparamos una tubería, montamos un mueble o cambiamos una bombilla. Nos produce una reacción satisfactoria inmediata. 


Cualquier cosa adquiere un significado especial cuando tú la haces, por eso es importante seguir creando nosotros mismos y desarrollando nuestras capacidades y habilidades de forma física aunque estemos en el mundo digital. De hecho, el movimiento  maker contribuye a trabajar las denominadas habilidades del siglo XXI: creatividad, colaboración, pensamiento crítico, iniciativa, etc, muy necesarias a la hora de adquirir conocimientos tecnológicos

¿Imaginas hacer robots o automatizar tu casa? ¡Eso también es el movimiento maker! ¿Te animas?


¿Qué relación tienen estas metodologías con WoWplay y con el enfoque STEAM?

Son la esencia del enfoque educativo STEAM y por tanto de nuestro modelo WoWplay. Apostamos por el aprendizaje basado en proyectos y la cultura-movimiento maker como bases sobre las cuales se trabajan nuestros kits y módulos, situando al niño como ‘creador’. 

En este sentido, WoWplay desarrolla conocimientos y habilidades en las áreas STEAM (ciencia, tecnología, ingeniería, arte y matemáticas), permitiendo que se adquieran de una manera entrelazada y relacionada con el entorno que nos rodea. 

Las bases de estos enfoques educativos y de STEAM coinciden en desarrollar una visión global del mundo, en lugar de compartimentar por asignaturas, ayudando así a aprender de nuestra realidad. Además, el aprendizaje basado en proyectos y el movimiento maker comparten el objetivo común con WoWplay de crear proyectos para resolver un problema  o aportar algo a la comunidad. 

Esperamos que hayas aprendido sobre estas metodologías educativas y las impulses con el aprendizaje en casa WoWplay. Sin duda, una forma sencilla es adquiriendo nuestra suscripción WoWplay




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